lunes, 25 de julio de 2016

Un año casados. Celebrándolo en el Valle del Tiétar.

¡Un año casados! ¡Y que sean muchos más!

A finales del mes pasado mi marido yo cumplimos un año como matrimonio. ¡Un año ya! El tiempo pasa volando y este año caminando juntos de la mano ha sido toda una experiencia de vida.

Elegir un plan de vida común y llevarlo a cabo es a veces una tarea complicada, pero también muy gratificante y llena de sabores dulces a cada vuelta de la esquina. La verdad es que nos consideramos unos afortunados por habernos encontrado en este mundo (a veces tan vasto y sobrecogedor) y poder darnos el uno al otro todo el amor y la dedicación que nos merecemos. Caminar juntos por esta senda es todo un regalo del cielo.

Piscina con vistas increíbles

Nuestro almuerzo, Isidro nos trató así de bien ;)

¡A la rica cena!

Nuestro día especial lo pasamos en la Casa Rural El Rincón de la Fuente, situada en Buenaventura, Toledo. Queríamos calma y relax, un día sólo para nosotros. Afortunadamente, el lugar elegido cumplió nuestras expectativas con creces.

La casa rural nos encantó, era preciosa. La ubicación excelente, ya que nos encontrábamos en pleno Valle del Tiétar, con lo cual al día siguiente podíamos recorrer una zona rural muy bella si nos apetecía (¡y claro que nos apeteció!). Las vistas desde la casa de ensueño. La piscina ideal para refrescarte mientras disfrutas del bonito entorno. La atención por parte de los propietarios excelente, nos hicieron sentir como en casa. Nos atendieron muy bien, respetando desde el primer momento nuestra opción alimenticia, confeccionando un menú vegetariano y casero a nuestro gusto. Isidro además es muy extrovertido, un buen conversador y un gran cocinero. Todo un gusto haber dado con gente tan maja y dispuesta. ¡Para repetir!

Y así de bien pasamos nuestro día, sol y piscina, ratos de lectura, relax, la paz que te da el verte rodeado de naturaleza, comida casera y deliciosa (para comer nos prepararon un salmorejo a la yerbabuena, arroz integral con verduras y natillas al horno de huevos camperos, y para cenar un salteado de espinacas con pasas y piñones, una parrillada de verduras y un yogur natural con frutos rojos y miel, que ya no pudimos fotografiar porque se nos hizo de noche), y por supuesto muchos arrumacos ¡que para eso era nuestro aniversario!.

Dando un paseo de buena mañana

Un alto en el camino, justo donde san Pedro de Alcántara dejó sus huellas al descansar sobre la piedra (ver a mi derecha)

En la puerta del Santuario

Se respira paz y tranquilidad

Al día siguiente, tras tomar un buen desayuno preparado por Isidro nos marchamos dirección Arenas de San Pedro, que era el pueblo que habíamos decidido visitar.

Nos apetecía dar un paseo, pero el calor de finales de junio era insoportable. Por suerte encontramos el sendero perfecto, los escasos 3 kilómetros que separan el Santuario de San Pedro de Alcántara de Arenas de San Pedro. Este pequeño sendero puede recorrerse en coche o a pie y cuenta con abundante vegetación y por lo tanto bastante sombra. El sendero es toda una delicia, está situado en un entorno natural envidiable. Merece la pena darse un paseo y visitar el Santuario. Nosotros entramos y vimos la capilla, pero también cuentan con un museo. Este santuario es el último convento que erigió el santo extremeño, el cual mandó construir para que los frailes se dedicasen a la vida de penitencia y de contemplación, pero su pronta muerte dio lugar a que el centro se convirtiera en un lugar de devoción. A día de hoy sigue siendo un lugar de culto y peregrinación.

En el Puente de Aquelcabos

Tras la visita al santuario volvimos al pueblo y comenzamos a visitarlo. Recorrimos sus calles, compramos dulces típicos, nos hicimos fotos... Lo más destacado es el puente de Aquelcabos, el castillo de la Triste Condesa y el palacio del Infante Don Luis de Borbón. Muy cerca también están las cuevas del Águila, las cuales no visitamos por falta de tiempo, lo tuvimos que dejar para otra ocasión.

Piscina natural ideal para los peques

Por último visitamos las piscinas naturales del pueblo, que se encuentran en la carretera dirección Hornillos, en pleno cauce del río Arenal. Nos gustaron mucho por diferentes motivos: cuentan con fácil acceso y parking gratuito, hay una zona de césped muy bien cuidada y cómoda, disponen de piscina para niños y otra más grande y profunda con trampolines y escaleras, el agua está limpia y transparente (con lo cual el baño es un gustazo), el entorno natural es muy bonito... Las pegas son que no se permite comer en el césped (pero hay un chiringuito en el que está permitido llevar tu propia comida si consumes la bebida, así que por ese lado ni tan mal), que no se permite la entrada a animales (una pena para los pobres perretes que también se merecen un buen chapuzón) y tampoco están permitidos los juegos en el césped (palas, pelota...) lo cual por un lado entiendo, pero que tampoco llego a ver del todo con buenos ojos. Aun así el lugar nos encantó y disfrutamos de un buen (y helado) chapuzón antes de coger la carretera ¡y volver al hogar!.

Y hasta aquí llegó nuestro viaje. Espero haberte animado a visitar al Valle del Tiétar. Desde luego un lugar muy recomendable para los amantes de la naturaleza. Nosotros ¡volveremos!

4 comentarios:

Mijú dijo...

Carilina Feliz Aniversario.
Que bonita que es esa zona :-)))
Un saludito

Pekeña Carolina dijo...

¡Muchas gracias Mijú!
La verdad es que es una zona preciosa, somos unos afortunados al poder tenerla tan a mano. ¡Un abrazo y gracias por la felicitación!

Las Cosas de Rocío dijo...

Muchas felicidades Caro!!! Me ha encantado vuestro viajito y ver cómo os dedicáis tiempo para disfrutar. Os deseo mucha felicidad en todo el camino que tenéis juntos por delante :-)
Un beso grande!

Pekeña Carolina dijo...

Muchas gracias Rocío!! Estuvo genial poder escaparnos aunque solo fuera una noche (más no podíamos por la gatita, ya sabes). Y gracias por tan bonitos deseos para nosotros, eres un sol!! Un abrazo guapa!!