martes, 25 de agosto de 2015

Luna de Miel en Menorca.

Los recién casados en la Cova d´en Xoroi

Después de nuestra Gran Boda Vegana tuvimos la suerte de poder disfrutar de una luna de miel preciosa. Queríamos que este viaje tan especial nos sirviera para desconectar y disfrutar sin prisas de nuestro amor, nos apetecía playa pero nada de lugares masificados, sino más bien un sitio tranquilo y slow, en el que nos sintiéramos como en el paraíso y la naturaleza nos sorprendiera a cada paso. Todas estas características las cumplía con creces la isla de Menorca, así que ¡para allá que nos fuimos!

Nuestra coqueta habitación en el Hotel Albranca

Desayunos ecológicos

Desayuno de reyes: Leche vegetal con muesli crunchy, melón, pan artesano con tomate y pimientos, avellanas, dátiles, cerezas, zumo de naranja natural y yogur eco. 

Para alojarnos durante nuestra estancia elegimos un hotel con mucho encanto situado muy cerquita del centro de Ciutadella, el Hotel Albranca. Con una decoración preciosa, su punto fuerte es un patio enorme que da mucha vida al hotel, y que es ideal para desayunar o simplemente sentarte por la noche a tomar el fresco. Un hotel idílico para unas vacaciones slow.

Desde el primer momento Yola y Jesús hacen que te sientas como en casa. Yola prepara cada mañana los desayunos, hace el pan casero, bizcochos, mermeladas, las conservas, prepara la fruta fresca...en cuanto te levantas te preguntan si te apetece un zumo de naranja natural recién hecho, un café,...los desayunos tenían una calidad estupenda, ya que eran artesanos, ¡y todo ecológico! Eso es algo que nosotros valoramos muchísimo y que nos encantó durante nuestra estancia. Jesús es el anfitrión perfecto, te da todo tipo de detalles sobre qué visitar en la isla, y he de decir que sus recomendaciones siempre fueron muy acertadas. Gracias a lo bien que nos orientaba cada día, tuvimos la suerte de poder disfrutar de los mejores rincones de Menorca. Además es un gran conversador, y fue un gusto tenerlo cerca durante nuestras vacaciones.

Foto sacada de Grup El Carme

Otra cosa que nos gustó mucho del hotel, es que por ser clientes del Albranca teníamos acceso gratuito a la piscina del hotel Tres Sants. Fuimos un par de días y las dos veces tuvimos la suerte de tener la piscina solo para nosotros. ¡Pura delicia!

Patatas al horno a las 3 salsas 

Wok de espaguetis con champiñones y jengibre

Seitán con cebolla caramelizada y puré de patatas

"Oliaigua" o Sopa típica de Menorca con pan e higo

Patatas africanas con seitán

Wok de verduras con tofu y cus-cús oriental

Ahora (ya que este es un blog vegetariano), os voy a contar qué tal nos apañamos con la comida. He de deciros que cada vez que nos vamos de vacaciones preferimos no obsesionarnos con este tema, dejamos un poco que todo fluya, no queremos vivir pendientes de hacerlo todo perfecto o como lo haríamos en casa, sino centrarnos en disfrutar de esos días. Pero lo cierto en que en este viaje nos hemos podido apañar bastante bien.

Esto ha sido fundamentalmente gracias a dos cosas, por un lado los desayunos de campeones del Hotel Albranca, y por el otro tener cerca, en la misma Ciutadella, el restaurante vegetariano/vegano Fang i Aram. Este restaurante es sin duda alguna ¡uno de los mejores que hemos probado nunca!. Son muy simpáticos y te atienden genial, pero lo más importante y por lo que repetimos varias veces es porque la comida está deliciosa, ¡exquisita!. En este sitio por ejemplo probamos un plato típico de Menorca, el Oliaigua, que nos cautivó, las patatas al horno con 3 salsas que las hacen como nadie, y el seitán que probamos de diferentes maneras y a cada cual más buena. Los zumos naturales también estaban muy ricos. Bueno, en realidad es que todo lo que probamos ¡estaba muy rico! Y normalmente la mayoría de las opciones son veganas, incluidos los postres. Tienen una terracita muy agradable donde cenar muy plácidamente en verano. Y entre semana tienen menú al medio día. Si estáis en Menorca, ¡no os lo podéis perder!

Atardecer en la Cala de Algaiarens

¡Y ya llegó el momento de contaros lo bonita que es Menorca! El primer día llegamos por la tarde, así que sólo pudimos disfrutar durante un par de horas de la cala de Algaiarens (La Vall). Pertenece a la costa norte y está muy cerquita de Ciutadella. Allí pudimos contemplar un atardecer precioso, el primero de todos los que aún estaban por llegar...

Cala del Pilar

No me digáis que no es preciosa

El segundo día en la isla lo pasamos en la Cala del Pilar. Personalmente es mi preferida, aunque Menorca está llena de calas preciosas, pero esta es que realmente me cautivó. ¡Es mágica! Eso sí, para llegar hasta ella te lo tienes que currar un poquito, y recorrer un camino en medio del bosque de al menos 30 minutos. Pero sin duda alguna, merece la pena, y además el sendero tiene mucho encanto, con su vegetación mediterránea y en el que se camina muy bien porque alternas sol y sombra.

Eso sí, como la mayoría de las calas y playas que visitamos, son prácticamente vírgenes, tranquilas y con un especial interés natural, por lo que no hay servicios ni comodidades. Por eso hay que ir bien preparado con agua fresca, algo de comida y por supuesto con la sombrilla. Y un imprescindible que no debe faltar en tu visita: civismo, y amor y respeto por el medio ambiente.

En el Puerto de Ciutadella

Por la noche salimos a conocer Ciutadella, y su bonito puerto nos cautivó. Ideal para pasear de noche y mezclarte con todo su ambiente. De día la ciudad también es digna de visitar, con calles muy peculiares y bonitas, y un mercado estupendo los sábados por la mañana que nosotros por supuesto que no nos perdimos el cuarto día que pasamos en la isla, y que aprovechamos también para disfrutar la piscina del Tres Sants.

De camino a Pregonda

Pregondó

Pregonda

El tercer día lo pasamos muy cerquita de la Playa de Binimelá, a ratos entre la Cala de Pregondó y la Cala de Pregonda. Las tres sitios son preciosos, aunque yo me quedaría con Pregonda por ser la cala más alejada del parking y por lo tanto la más tranquila. Para llegar hasta ellas debes andar un buen rato, unos 15 minutos para la primera playa, y sumarles otros 15 para la segunda y un poco más para la tercera. El camino no es para tanto, pero se hace duro porque no hay ni una sombra, y en los meses de verano y en general días de calor pues cuesta un poco y se lleva algo peor. Pero todo tiene su recompensa, te recomiendo andar un poco y disfrutar de estas preciosas calas, son una maravilla.

Atardecer en el Faro de Punta Nati

Monumento Talayótico

Por la tarde nos acercamos al Faro de Punta Nati. Queríamos disfrutar ese día de un bonito atardecer en la isla, y vaya si lo conseguimos. El entorno del faro es espectacular, con acantilados y formaciones rocosas que hacen que la contemplación del atardecer sea aún más especial. También hay monumentos y restos Talayóticos cerca, que aportan misticismo y magia al lugar.

Playa de Binigaus

En el Chiringuito Es Bruc

El quinto día cambió el viento y nos fuimos al sur. Elegimos la Playa de Binigaus para pasar el día. Binigaus es una playa larga, de arena fina, agua limpia y cristalina, y al contrario que la mayoría de las calas que visitamos, con muy fácil acceso. Si no quieres caminar absolutamente nada, simplemente puedes quedarte en la playa de Santo Tomás. Pero si te apetece una pequeña caminata puedes ir recorriendo la playa hasta encontrar tu lugar ideal. Además al ser tan larga y a pesar de su fácil acceso no está muy masificada, ya que al ser grande, hay sitio para todos.

El lugar cuenta además con un chiringuito a pie de playa, llamado Chiringuito Es Bruc. La opción vegetariana (y sobre todo vegana) es casi inexistente, pero con tal de disfrutar de las vistas, el tamaño de las raciones y los precios, merece la pena comer un día allí, o simplemente ir por la tarde y sentarte a tomar algo. Las opciones: ensalada verde, pimientos del padrón, pan con ali oli o con tomate, tortilla de patatas, lasaña de verduras,...

Naveta des Tudons

El sexto día decidimos que ya era hora de visitar la Naveta des Tudons. Es el monumento prehistórico más famoso de Menorca, así que si estás en la isla tienes que ir a visitarlo sí o sí. Una de las razones es porque se cree que es el edificio íntegramente conservado más antiguo de toda Europa. Impresionante, ¿verdad? Y otra porque la cultura talayótica es una parte fundamental del encanto de Menorca.

Macarella

Macarelleta

Ese mismo día por la tarde quisimos improvisar y visitar dos de las calas más famosas de la isla: Cala Macarella y Cala Macarelleta. Como veis en las fotos son muy bonitas, su entorno es realmente espectacular y privilegiado, pero si os digo la verdad, fueron de las que menos nos gustaron. ¿Y eso por qué? Pues porque estaban muy masificadas, no nos gustó nada el ambiente y el tipo de gente que por allí había, había basura, latas, plásticos... Turistas poco concienciados y educados, cosa que no nos encontramos en ninguna otra playa. Además tuvimos mala suerte y ese día el agua en la orilla estaba bastante turbia. Y ya lo último fue que Macarelleta está catalogada como lugar nudista, pero aquello era de lo más textil de toda la isla...El ambiente no invitaba a disfrutar de la libertad del nudismo (y sin embargo en todas las calas y playas que visitamos, sin ser oficialmente nudistas, se practica el nudismo en las zonas más apartadas...). Vamos, que nos esperábamos otra cosa, y no fue lo que nos encontramos. Eso sí, estoy segura de que fuera de la temporada de verano estas calas tienen que ser una delicia, cuando estén tranquilas y a salvo del turismo masificado.

Playa de Cavalleria

Después del chasco del día anterior, el séptimo día decidimos hacer caso a Jesús y pasar el día en la Playa de Cavalleria. Volvimos al norte, a ver la naturaleza en su estado más puro. Pasamos un día muy tranquilo disfrutando del sol, dando paseos por la playa, buceando viendo pececitos... Un día para no olvidar, de total libertad.

Antes de irnos visitamos el Faro de Cavalleria, la Bahía de Fornells y Fornells, un pueblo de pescadores del norte de Menorca. Sitios muy recomendables sobre todo si vais a pasar varios días en la isla como hicimos nosotros.

Playa de Son Bou

Al día siguiente decidimos volver al sur de la isla, y la elegida para pasar la mañana fue la Playa de Son Bou. Como podéis ver en la foto sus aguas cristalinas son una pasada. Son Bou es la playa más grande de Menorca, por lo que cuando fuimos a pesar de haber muchos turistas en la zona más cercana al acceso de la playa, ésta estaba bastante tranquila. Y si querías más privacidad solo había que andar un poco y encontrabas zonas donde prácticamente estabas tu solo, ¡y eso mola!. Nudismo en la zona este de la playa y un ambiente familiar pero bastante cívico y educado fue lo que nos encontramos. Desde luego Son Bou nos gustó.

Por la tarde hicimos una visita rápida a Cales Coves. Dicen de estas calas que las amas o las odias, pero desde luego lo que sí que es verdad es que es un lugar curioso para visitar, aunque no tanto para tomar el sol y darte un baño.

Cova d´en Xoroi

Y ya que estábamos cerca, ese día no podíamos dejar de visitar la Cova d´en Xoroi, la cueva, bar y discoteca más famosa de Menorca. Creo que el mejor momento para visitarla es la tarde, en la sesión sunset, ya que es el momento de ver un precioso atardecer, amenizado con música "ambient". Con tu entrada (que por cierto, barata precisamente no es) podrás tomarte una cerveza, vino o refresco, disfrutar de la música, del atardecer y por supuesto de las bonitas vistas que el mar te ofrece.

Faro de Favaritx

Al día siguiente repetimos playa, volvimos a Binigaus. Pasamos un día perfecto, de relax total. Pero por la tarde no quisimos dejar de descubrir un sitio nuevo. Por eso nos dirigimos al Faro de Favaritx. El paisaje de los alrededores del faro es diferente al del resto de la isla, y sobre todo al del sur. Algunos lo denominan como un paisaje lunar. Desde luego es curioso observar cómo es la naturaleza, cómo en una misma isla el paisaje cambia de una forma tan radical.

Ya de vuelta a Ciutadella, decidimos hacer un alto en el camino en Es Mercadal, y subir al Monte Toro. Este sitio es el punto más alto de la isla, desde el cual se puede ver todo el contorno de ella, e incluso Mallorca. Nosotros decidimos quedarnos y ver otro atardecer más en Menorca, uno muy romántico pero con un poco de tristeza porque el fin de nuestra luna de miel se acercaba.

Con Ester de Quinoa&Wakame

Foto del facebook de Quinoa&Wakame

El día diez tendría lugar un encuentro muy esperado durante nuestras vacaciones. Por fin íbamos a conocer en persona a nuestra amiga Ester, de Quinoa&Wakame. Ester antes y durante el viaje estuvo muy pendiente de nosotros, nos aconsejó lugares que no nos podíamos perder, nos dejó un libro genial para descubrir las playas y calas de Menorca, nos hizo algunas recomendaciones...Y no contenta con todo esto, en cuanto pisó Menorca nos invitó a una comida vegana con su familia en Cala Blanca.

¿Que como es ella? Pues un encanto, súper agradable, desprende mucha ternura, buen rollo y simpatía. Su familia es maravillosa, pero su madre en especial es lo más, de verdad, nos dio la sensación de conocerla de toda la vida. Tiene una forma de ser muy juvenil, además de que fue la encargada de preparar con mucho éxito una rica comida vegana. También nos llamó mucho la atención el buen rollo que tiene Ester con sus hermanas, no paraban de reírse, de abrazarse, se notaba a leguas el cariño y amor que se tienen. Sin lugar a dudas son una familia maravillosa, y desde aquí me gustaría darles gracias por la acogida tan bonita que nos dieron. Hubo muy buen feeling ¡y es que son un encanto!

En "la Paca", en Cala Blanca

Por la tarde Ester y su familia se tuvieron que marchar ya que ella volvía ese mismo día a Mallorca, pero nosotros ya que estábamos allí decidimos quedarnos y pasar un buen rato bañándonos en Cala Blanca. Ester nos enseñó un sitio ideal para ello, donde poder saltar a bañarnos y luego salir del agua sin ningún problema. Desde "la Paca" nos dimos unos cuantos chapuzones que nos supieron a pura gloria.

Más tarde nos acercamos al Chiringuito Hola Ola, donde nos tomarnos un mojito con muy buenas vistas y el mejor ambiente. Si estáis por la zona, no os lo perdáis.

Esa noche al volver al Hotel Albranca nos encontramos con una bonita sorpresa de despedida, en nuestra habitación habían dejado preparada una bandeja con cava, cerezas, chocolate bio, una rosa y una vela para dar ambiente a nuestra última noche en la isla. Un detalle muy bonito que sin duda no olvidaremos.

Charanga en el Mercado de Mahón

El último día recogimos nuestras cosas y nos fuimos rumbo a Mahón. Lo más destacable fue la visita que hicimos a sus dos mercados, en los que venden productos típicos de Menorca, y en los que había música, una divertida charanga que amenizó nuestras últimas horas en la isla.

También visitamos los alrededores de la Fortaleza de la Mola, aunque no pudimos entrar por falta de tiempo, y ya desde allí nos fuimos al aeropuerto y de vuelta a casa.

Nuestra luna de miel terminó. Ha sido un viaje maravilloso, disfrutando de playas vírgenes estupendas, coincidiendo con gente muy amable, donde no hay prisas y todo te invita a parar y respirar. Por todo eso y mucho más, ¡Gracias Menorca!

viernes, 7 de agosto de 2015

Mi gran boda vegana.

¡Que vivan los novios!

Hace poco más de un mes, tuvo lugar mi gran boda vegana. Ya os lo comentaba en el post anterior, ¡ya soy una mujer casada!

Paco y yo decidimos casarnos a finales del verano pasado, y en menos de un año y gracias a la gran ayuda de nuestros amigos Estela e Iván de Nutrición Esencial (que se han portado con nosotros como los mejores wedding planners del planeta), hemos sido capaces de organizar nuestra gran boda vegana.

Me apetece mucho compartir con vosotros ese gran día, aparte de que porque fue una boda muy emotiva y preciosa (que no voy a decir yo, después de que haya sido uno de los días más felices de mi vida), porque es una prueba de que las bodas pueden ser coherentes, acorde a como los novios son, y en nuestro caso decidimos que ese día nada podía ser más bonito que una celebración libre de sufrimiento animal.

Foto vista en el Pinterest de Normandie Ondarreta

El lugar elegido para el evento fue el restaurante Normandie Ondarreta, situado en el Molar (Madrid). Este restaurante fue todo un marco idílico para nuestra boda. Es un lugar precioso, con unos jardines muy bonitos en los cuales nos casamos al aire libre, cuenta con un pequeño parque en el que se divirtieron los niños, la atención hacia nosotros por parte del personal fue estupenda, la comida, vegana y muy rica... Sin duda alguna lo recomiendo al 100% si estáis pensando organizar alguna celebración familiar.

Milhojas de berenjena, calabacín y tofu con mermelada de tomate

Escalopines de seitán a las 5 pimientas con manojito de trigueros

Milhojas de nata (100% vegetal) con crema, fresas y kiwi

En cuanto a la comida, como ya os he dicho, fue toda vegana (a pesar de no ser un restaurante vegano, en Normandie Ondarreta supieron tratarnos muy bien). Nos decantamos por cóctel, menú con tres platos, postre y sorbete.

El cóctel nos encantó, ibas probando bocados de preparaciones totalmente deliciosas: croquetitas caseras de setas, crepes de ensaladilla rusa, cazuelita de arroz meloso con verduras, pincho de "gambas" en tempura, corazones de alcachofas en buñuelo, canutillos de brick y tofu con puré de manzana,...La verdad es que gustó a todo el mundo, fue un éxito total.

A continuación degustamos el menú principal: Salmorejo con crujiente de cebolla, Milhojas de berenjena, calabacín y tofu con mermelada de tomate, Escalopines de Seitán a las 5 pimientas con manojito de trigueros, Sorbete de mango y de postre Milhojas de nata, crema, fresas y kiwi.

Candy bar Go vegan!

Tras la comida teníamos preparada una sorpresilla, un Candy Bar vegano que prepararon los chicos de Nutrición Esencial: cake pops, panteras rosas, muffins variados...a mi me encanta el dulce, y la pantera rosa fue mi favorito (¡aunque todo estaba delicioso!).

Hecho a mano con mucho amor

Como detalle para los invitados preparamos nosotros mismos unos jabones artesanos. Cada jabón tenía una forma diferente y por supuesto los envasamos a mano y con un sello personalizado. Y para los más pequeños, ¡pomperos!

¡Para los momentos más divertidos del día!

También preparamos un Photocall, con disfraces y frases divertidas para los invitados. Mayores y niños se hicieron muchas fotos, jugaron y lo disfrutaron.

Los peques de la boda se estaban divirtiendo

Con Iván, Estela y Antu, ya son como de nuestra familia

Fueron felices, ¡y comieron seitán!

Nuestra boda fue muy íntima y sencilla, sólo familia y amigos cercanos. Comimos, charlamos, bailamos... Para nosotros fue precioso que tanta gente nos demostrara su cariño, viajaran desde Andalucía, Barcelona o Galicia solo para venir hasta Madrid a acompañarnos en nuestro día. Los niños acabaron descalzos en el jardín, los mayores charlaban, reían, compartían nuestra dicha con nosotros. Fue muy especial, Paco y yo nos mirábamos y no hacíamos más que sonreír, nos abrazábamos, nos besábamos,...sin duda alguna será un día que jamás olvidaré.

Y unos días después, nos fuimos de luna de miel. Pero esto ya da para otro post, así que pronto habrá crónica de nuestro viaje a Menorca. Un viaje que hicimos ¡al paraíso!

lunes, 20 de julio de 2015

Espinacas con Garbanzos al estilo sevillano.



Este es mi primer post como casada, tras la vuelta de nuestra luna de miel (¡que ilusión me hace decírtelo!).

Hoy quiero compartir contigo una receta tradicional de mi tierra, que ya publiqué en su día en la web de Mujeres Vegetarianas. Esta receta se sirve en muchos bares y tiene su punto fuerte especialmente en semana santa (que ahora queda tan lejana, ya que estamos en pleno verano, pero igual de rico de comer ahora). La verdad es que es un estupendo comodín que tenemos los vegetarianos y veganos en Sevilla, ¡esta tapa me ha sacado más de una vez de un apuro a la hora de salir a comer fuera!

Ingredientes:

– Dos manojos de espinacas frescas.
– Una cabeza de dientes de ajo.
– Media barra de pan integral.
– Una cucharada de pimentón.
– Media cucharada de comino en grano.
– 250 gramos de garbanzos.
– Aceite de oliva virgen extra.
– Sal marina al gusto.

Elaboración:

Primero limpiamos y lavamos bien nuestros manojos de espinacas, y los metemos en una olla con agua y un poquito de sal. Las dejamos hervir durante unos minutos hasta que estén tiernas. Mientras se hacen las espinacas pelamos los ajos y los cortamos en rodajitas o trocitos pequeños. En una sartén pondremos un fondito pequeño de aceite de oliva virgen extra, y en él sofreiremos los ajos, con cuidado para que no se nos quemen. A continuación echaremos el pimentón y la media barra de pan integral, que previamente habremos desmigado a mano. Removemos bien durante unos segundos, y a continuación añadiremos a la sartén las espinacas hervidas y escurridas. Seguiremos removiendo mientras añadimos el comino en grano y los garbanzos, ya cocidos. Por último tendremos que remover bien durante unos minutos, para que se integren en el plato todos los sabores. Probaremos de sal y añadiremos más sólo si es necesario.


En este plato las cantidades son orientativas. Es una receta muy de “a ojo”, como me la enseñó mi madre, como enseñan las abuelas. Creo que es importante que no se pierdan las tradiciones en la cocina, el transmitir de una generación a otra el saber hacer, la importancia de cocinar casero, sano, y con cariño. Y sobre todo, el contagiar el amor por un estilo de vida saludable, lleno de “alimentos medicina”.

A partir de ahora cocinaré con más amor si cabe en casa, quiero aumentar mi recetario habitual, probar nuevas técnicas, seguir comiendo sano, agasajar a nuestros invitados... Se abre una nueva etapa en mi vida, y en ella la cocina sigue ocupando un lugar muy importante. Un lugar vital para que mi familia viva en armonía. ¡Que tengáis una feliz semana!

jueves, 25 de junio de 2015

Feliz



¡Buenos días! Hoy un post muy cortito, un post preboda lleno de nervios y de ganas de disfrutar ¡de mi gran boda veggie!

Últimamente escucho mucho esta canción de Bustamante, y simplemente quería compartirla con vosotros, compartir mi felicidad y mi emoción al ver como se acerca el gran día soñado, un día que espero que sea uno de los más importantes de mi vida. Un día para celebrar el amor, y no podía ser de otro modo que organizando una boda vegana para todos, en la que ningún ser vivo sufriera o se viera perjudicado por nuestra decisión.

Cuando pase todo os contaré como fue. Llevo unos días de locos últimando preparativos, y ahora que ya está todo prácticamente listo quiero disfrutar del momento, dejarme llevar, sonreir, llorar...

¡Disfrutad del fin de semana! En el próximo post, ¡ya seré una mujer casada!

jueves, 11 de junio de 2015

Caserío da Castiñeira.


Como os anunciaba hace unas semanas... ¡ya estoy de vuelta! Y empiezo con posts atrasados, esos que a pesar de haberse cocinado hace ya un par de estaciones, no os podíais perder.

En este caso se trata de una escapada rural que hicimos en otoño, aunque al Caserío da Castiñeira merece la pena ir en cualquier época del año. Eso sí, hoy hace un día tan fresquito en Madrid que parece que me ha motivado a compartir con vosotros esta entrada, ya que cuando fuimos recién comenzaba a refrescar en otoño, lo cual disfrutamos mucho gracias a la estufa de nuestro apartamento.

Como ya os he comentado, fuimos al Caserío da Castiñeira, situado en la Ribera Sacra, en Galicia. Muchos lo conoceréis ya por tratarse de un lugar de turismo vegano, 100% vegetariano. Además es una escuela de salud, y un lugar perfecto para hacer estancias detox y dejarse cuidar por Carmen, o hacer unas estupendas rutas con Manolo.




El apartamento donde nos alojamos era el número 1, un antiguo pajar con vistas al bosque de robles y castaños. Contaba con dos plantas, la de abajo con un buen salón, el baño y la cocina, y la de arriba con dos dormitorios. Lo que más me gustó fueron los grandes ventanales del salón comedor. Las vistas eran preciosas, ¡te ayudaban a sentirte integrada en plena naturaleza! También la estufa rústica me encantó, además Manolo nos la encendía cuando estábamos fuera para que al llegar estuviera todo el apartamento calentito. ¡Una maravilla!


Mi chico y yo fuimos acompañados de nuestros amigos Estela e Iván de Nutrición Esencial, y junto a su pequeño retoño Antu, lo pasamos genial. Habíamos planeado desde casa llevar desayunos y comidas para no gastar de más, aunque pretendíamos probar también un día la cocina vegana de Carmen. Esto último no fue posible ya que justo cuando fuimos tenía cerrado el servicio de comedor, pero os informo de que ya está reabierto, por si queréis probar y deleitaros con alguna de sus creaciones.








Pasamos un fin de semana estupendo, dando paseos por lugares recomendados por Manolo, visitando miradores con unas vistas preciosas, viendo los Cañones del Sil, recorriendo las Pasarelas del Río Mao... Sin duda un fin de semana genial entre amigos, recomendable al 100%.

Y ahora una última recomendación, el blog de Carmen Cocina Medicina, en el que trata temas de salud natural y propone recetas saludables con muuuy buena pinta. ¡No os lo perdáis!